Archive for the ‘deAyeres’ Category

Comercializadora Guzmán

El rescate de la Chirimía

Ene31 Por Luis Rangel García

A la muerte en el año 2005 del señor Toribio Morán Rayas, el lugar de la chirimía quedó un vacio. Sin el último conocedor del arte musical de aquel instrumento, así como el dominio de técnicas para su elaboración apunto de caer en las manos grises del olvido se remarca en la historia el nombre de el maestro Manuel López Mórales.

Manuel López nace un cinco de febrero de 1970, en esta ciudad. Primer hijo de Manuel López y Refugio Morales Velázquez, inicia sus estudios en el ámbito musical, primeramente con su padre, así como músicos como el Maestro Jaime Gómez, Director de la banda Autlán, el Maestro Adán Corona y Alejandro Zermeño, a la par de sus estudios académicos en esta cuidad que lo llevan a la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) a convertirse en Licenciado en Educación.

Desde los seis años el Maestro Manuel López ha pasado por diferentes agrupaciones musicales, grabando a la fecha alrededor de doce materiales discográficos. Así pues también como compositor ha dejado su herencia, creando mas de treinta sones.

En el 2003 compone un son en el que hace un recorrido virtual por varios municipios desde la tierra del mariachi Cocula, hasta la costa alegre: “Mi linda región de Autlán”, canción que le vale la amistad de Martín Rosales Guzmán, un chirimillero de Copala que junto con su compañero musical Raúl Ruiz, prometen ayudarlo con el rescate de esta tradición a la muerte de Don Toribio en el 2005.

En un afán de reparación de costumbres, el Maestro Manuel López, acompaña a Martín Rosales con su padre Anselmo Rosales, que como fiel heredero del arte de la chirimía daría su aprobación para delegar estos conocimientos al músico autlense.

Entusiasmado por la música de López Morales, Anselmo otorga a su esfuerzo no solo su consentimiento, sino también de regalo, una chirimía y tambor, así como los conocimientos en boquillas y técnicas de elaboración para que continuara su labor, a lo que se le suma después una Beca de la Secretaria de Cultura del Estado de Jalisco para recomenzar su trabajo en el rescate de la chirimía.

El maestro Manuel López Morales continúo con su labor de recuperación, dejando en su memoria la anécdota de que el señor Anselmo Rosales lo dejó en suspenso algunos minutos, antes de darle su aprobación, solo para sonreírle y compararlo con Nabor Rosales Araiza (su padre) que acompaño en sus inicios a un mancebo mariachi de un pueblo llamado Tecalitlán, hoy el mariachi Vargas.

El reloj que marca la hora de Autlán

Ene25 Por Luis Rangel García

El eco de doce campanadas resonó de pronto entre los montes de todo un valle cercano a la costa, ante el asombro de muchas personas de la región, a la mitad de la noche. Una tras otra, anunciaron en su monótono retumbo el fin de un año pasado y él prospero comienzo del siguiente.

Sin embargo, aquellos festivos campaneos fueron especiales para la población de Autlán, reunida para la fiesta de fin de año en la plaza principal, que admiraba sorprendida la inauguración del primer reloj público en lo alto la torre del ayuntamiento, en la esquina de las calles Antonio Borbón y Venustiano Carranza.

Las primeras campanas fueron escuchadas con orgullo por Tomás Robles el arquitecto de la obra, quien llevaba una larga temporada trabajando en la construcción de la torre en la esquina de la presidencia, mientras por sus pensamientos corría la posibilidad de que algún día el círculo de las horas, mirara directo al jardín.

El siguiente campanazo el Jefe político de Autlán en ese entonces, Margarito González Rubio, lo recibió con una sonrisa al ver cumplido en su mandato en aquella obra, en la que por tantos meses acordó el lugar y la obra con el señor Tomas Robles, desde el palco en el jardín Hidalgo, en donde miraba de reojo a la parroquia del divino salvador en donde el cura en turno, oficial mayor de la fe católica, el clérigo José Esteban Lara, observaba con seriedad aquella festividad.

Fue la primera vez que el reloj de la presidencia sonó, para dar la bienvenida a un siglo nuevo, en donde un tal Henry Ford pondría un invento que repercutiría en todo el mundo hasta en el carnaval mismo, siglo que comenzaba México en las manos del porfiriato, y con un sismo en el estado vecino de colima, algunos días después.

Horas después cuando el nuevo reloj marcaba las nueve de la mañana, y los vecinos del centro se acostumbraban a su campaneo cada cuarto de hora, llegó al registro civil el primer autlense registrado en el siglo veinte Martiniano González, para dar avisó de que el tiempo avanzaba aunque no lo sintieran.

Y el reloj siguió dando vueltas hasta en el año de 1970, cuando el presidente Heriberto Corona Estrada, (que gobernó de 1968 a 1970) puso la solicitud en cabildo de mejorar la arquitectura de la presidencia, trabajos iniciados bajo el mando del presidente municipal Gustavo Villaseñor García, con el derribo de la torre del reloj en 1970, siendo gobernador de Jalisco Alberto Orozco Romero.

La obra se concluyó a finales de febrero de 1973, y el Presidente Autlense Gustavo Villaseñor, miro la nueva obra inaugurada un martes de carnaval 6 de marzo, ahora con la torre al centro de la presidencia dando la cara de frente al jardín Hidalgo, sobre la gran puerta del ayuntamiento, ahora con una arquitectura mas simple y moderna.

Sin embargo el minutero quiso seguir girando, y un 15 de septiembre de 1999, Javier Galván Guerrero siendo presidente municipal de Autlán, inaugurara las últimas remodelaciones a la fecha del edificio del gobierno local, regresándole su elegancia a la fachada como anteriormente la poseía.

La historia del Carnaval

Ene2 Por deGrana Editorial

Parte de la historia del Carnaval de Autlán ya comenzó a ser contada, no dejes de visitar nuestras sección deAyeres, para que te enteres de los sucesos más importantes en la historia de Autlán y la región.

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Años de Carnaval

Feb18 Por Luis Rangel García

La suerte ha acompañado al carnaval desde el comienzo de su historia. Pero no todo ha sido alegría y encanto para estas fiestas. Al ser una fiesta joven y algo desorganizada era común de que fuese ocasional y no se repitiera año con año. Simplemente el primer carnaval en 1831, se retraso un par de días por una reunión del ayuntamiento, para organización del mismo evento.

Los años siguientes las fiestas empezaron a darse poco a poco. No sin algunos retrasos e interrupciones. Como en el año 1847, que por una fuerte lluvia que coincidió con las festividades de carnaval estas se tuvieron que alargar hasta los días de cuaresma. O como en 1833, 1835, 1841, 1845, entre otros varios años en los que no se celebro en carnaval por diversas causas.

Entre otras razones, las suspensiones del carnaval se dieron por la llegada de los insurgentes a tierras autlenses, las constantes guerrillas entre el ejército real español y los insurgentes, comandado estos últimos por el General Ignacio Sandoval. Aun así año tras año la población de Autlán se esforzaba por lograr una buena fiesta.

Pero fue en 1887, cuando en una de las diversas plazas de toros “desmontables”, se presentó el primer torero vestido de luces: Manuel Villareal “El Nene”.

A los autlenses les agradaba aquellas festividades y de ser una fiesta local, para 1910 la fama del carnaval había llegado mas allá de las fronteras estatales, atrayendo gente de toda la nación.

Sin embargo la revuelta ocasionada por la revolución de esa misma época, y los bandoleros escudados en banderas de rebeldes de la lucha, como Pedro Zamora amenazando lugares de auge, como ha sido Autlán, la fiesta carnavalesca se tuvo que suspenderse de 1914 a 1918.

Pero en el mismo año de 1914 a sabiendas de que bandoleros rodeaban la ciudad, el ingenio de los lugareños pudo lograr que se hicieran tres corridas, en donde los aficionados que había entre los espectadores, mostraron sus dotes de matadores en la llamada “Plaza de los gallos”, en la que se luce como espada, Eusebio Gonzáles “El birriero”.

Por razones similares, el carnaval se celebró hasta el año 1920 y desde entonces continuamente hasta nuestros días. A excepción del año 1927, cuando la guerra cristera llegó a Autlán.

Y aquella pequeña fiesta local que empezara por los años de 1830, terminó siendo uno de los principales eventos a nivel Nacional. El Carnaval de Autlán de la Grana, fiesta de pueblo para pueblo.

Bibliografía:

• Juan Manuel Gómez Sandoval, Cuentos autlenses, 1ra. Edición 1998, Jalisco México
Rodrigo Ramos Zúñiga, Sangre de Grana, 1era. Edición 2001 Guadalajara, Jalisco, México

Cuando un señor de Apellido Mardueño

Feb15 Por Luis Rangel García

Las historias coinciden sobre este suceso: apuntan a un señor de apellido Mardueño, que en 1831 pidió autorización al Ayuntamiento para llevar a cabo diez corridas de toros. Dándosele con la condición expresa de que acabaran antes del tiempo religioso de cuaresma; iniciando esta el miércoles de ceniza. Nace así, el afamado Martes de carnaval, día cúspide y final de las fiestas.

Al ser concedida la licencia para organizar festividades taurinas, los eventos eran organizados por la misma gente del pueblo. Hasta 1866 que, al pedir permiso, como cada año se hacía, se le dio la estructura a una empresa específica, que lo había solicitado.

El 11 de enero del mismo año las comisiones ya estaban dadas, corridas de toros, bailes, cultos y eventos, en general, se iniciaron un poco después el 25 de febrero.

Entre muchas actividades propias del carnaval, destaca el conocido recibimiento, llamado así, por ser el lugar destinado a recibir el ganado a lidiar durante el día. Tal local ofrecía vino, refresco y comida, tanto a ganaderos, músicos, y en general a cualquier persona que pusiera un pie ahí, sin admisión ni tope.

Este evento debería terminar antes de las once de la mañana para dar inicio al bien conocido “Toro de Once” llamado así, según dice algunas personas, por ser la hora en que daba comienzo. Terminado alrededor de las doce del medio día. Según el cronista Ernesto Medina Luna, en su libro “Crónicas de Autlán”.

Todos estos eventos eran organizados por la gente, que poco a poco, por afinidad social y laboral, se crearon los tradicionales gremios.

Pero esa, es otra historia

Bibliografía:

• Rodrigo Ramos Zúñiga, Sangre de Grana, 1era. Edición 2001 Guadalajara, Jalisco, México
• Ernesto Medina Lima, Bosquejo Histórico, Jalisco. 1da. Edición 2002, Jalisco México

Toros de ayer…

Feb13 Por deGrana Editorial

Nuestra amiga y colega Karem Vargas, corresponsal en Autlán de La Jornada Jalisco, nos permitió usar algunas de las imágenes que ella ha tomado a lo largo de los últimos carnavales. Las tardes de toros desde tendido y con muy buen ojo, ahí se las dejamos para que recuerden…
¡Gracias Karem!

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Si usted tiene alguna imágen interesante de éste u otro carnaval, por favor envíela.

La Grana, Linaje Milenario de Autlán

Feb13 Por Luis Rangel García

La capital antigua del pueblo Autlense era distinta a la actual. Estaba al norte de la ciudad con el rumbo del rancho San Buenaventura. Un pueblo milenario capital de la región, con campos agrícolas bañados por un amplio canal de riego.

Es muy posible que por esta razón del canal, la ciudad terminara llamándose: Autlán. Por los términos Aotli - Tlan, de los vocablos Nahúatl, Atl, que significa agua; Otli, que quiere decir camino. Y finalmente “Tlan”, lugar cerca de. Nos como resultado Lugar cerca del acueducto, tierra bajo el gobierno del Mayor Capayan.

En este reino tan próspero, desde antaño, se cultivaba un singular producto: la Grana. Un colorante natural proveniente de un insecto llamado cochinilla, que se cría en las pencas del nopal. Utilizado para dar color a telas y vestimentas.

Con la llegada de los españoles a nuestras tierras, aprovechando todo producto de valor que encontraban a su paso para enriquecerse, la grana-cochinilla no pasó desapercibida. Por su valor “colorante” llego a ser el tercer producto de importación a Europa, sólo después del Oro y de la Plata.

Al ser nuestra ciudad el tercer punto en importancia en producción a nivel nacional de este singular insecto, y por la calidad de nuestros ancestros al cultivarla. La grana-cochinilla llegó a aumentar su valor hasta 150, 200 el kilo en pesos actuales en comparación aventurera. Haciendo prosperar la ciudad ya ubicada al pie del Cerro de los Murciélagos, el reciente Cerro de la Capilla.

El negocio era próspero, pero lo malo de lo bueno es que acaba. Al aumentar la demanda y con ésta el precio, la invención de tintes baratos y sintéticos acabó con las ganancias, haciendo quebrar a los comerciante de Grana, al desplomarse su valor.

Actualmente el la grana-cochinilla está recuperando su valor paso a paso. Al ser un producto natural le gana la batalla a los químicos, en cuanto al ser usado en alimentos y medicinas. Sin embargo su valor ya no es el de antes.

El Dr. Rodrigo Ramos Zúñiga, investigador del tema, declaró en una entrevista realizada durante el carnaval del año 2006 en la XELD Radio Costa, que la importancia de la Grana en Autlán, radica en que el mundo se enteró gracias a la cochinilla producida aquí, que en la costa sur de Jalisco había un pueblo que la producía, desde entonces se le conoce así.

Sólo el recuerdo queda, el legado de nuestro pueblo como un gran productor comercial. Provocando nuestro orgullo cuando oímos: Autlán de la grana.

Bibliografía:

• Rodrigo Ramos Zúñiga, Sangre de Grana, 1era. Edición 2001 Guadalajara, Jalisco, México
• Ernesto Medina Lima, Bosquejo Histórico, Jalisco. 1da. Edición 2002, Jalisco México

La ciudad en el tiempo

Feb11 Por Luis Rangel García

Corría el 1810, y el entonces alcalde José Araiza, ante la amenaza del grito de independencia, levanta una muralla alrededor de la plaza principal, para evitar que fuera tomada por los insurgentes. Esta barda es ineficiente, pues para 1811, Ignacio Sandoval, al mando de El escuadrón de civiles, venido del norte de Jalisco, la hace su base militar, poco tiempo antes del terremoto del 31 de mayo, que azotara a la ciudad, el mismo año.

Las guerrillas entre insurgentes y federalistas son inminentes a lo largo de varios años. Y no es si no hasta 1821, cuando por medio del plan de Iguala, Autlán es uno de los primeros municipios en declarase independiente del gobierno Español. Y al hacerlo así, la constitución de 1824, lo declara el sexto cantón. En cual, se fusionaba con el actual municipio de Mascota.

José Antonio Romero, gobernador de Jalisco en 1834, por órdenes directas del gobernante de México, Antonio López de Santa Anna, se declara la desaparición los ayuntamientos, para dividir el honorable departamento de Jalisco, en ocho distritos. Cada cantón al mando de un distrito. Esta es nombra cabecera del sexto cantón. Hasta 1824 en la se cambia a la ciudad e Mascota.

El 11 de octubre de 1827, el más grande terremoto registrado en el municipio, azota la región sur de Jalisco. Que junto con la decadencia pos-guerra provoca que un año después, el gobierno del estado se declare en quiebra.

Sin embargo los tiempos avanzan, y con la promulgación de Juan Álvarez en 1840 como gobernador, la región ve horizontes claros en su futuro. En la ciudad de Autlán se inaugura en el centro de la ciudad el mercado de abastos “Margarito Gonzáles” y veinte años después el Instituto Escolar del Sagrado Corazón, siendo una de las primeras instituciones de estudios medios, siendo su primer director, el Sr. José Maria Gama.

La entrada de un nuevo siglo, y la paz porfiriza rondando en el aire. Hace que Autlán crezca a pasos agigantados. Para 1902 es instalado el primer teléfono, por Abel Uribe, que iba del centro a una casa particular al sur de la ciudad. Un año después se inauguraría el kiosco de la entonces plaza comercial. Y el 16 de septiembre del mismo año, la gente saldría emocionada a las calles a ver por primera vez en la ciudad, el alumbrado publico.

Los cambios siguen aumentado y en 1906, el remodelado Mercado “Gonzáles”, cambia su nombre a “Benito Juárez” el cual porta hasta la actualidad. En ese mismo año, un gran campamento se instala al sur de la ciudad, en el plano conocido como “llanos del coajinque”, se decía que era trabajadores del ferrocarril y que esta ciudad, tendría una estación de la línea Guadalajara – Costa sur. Sin embargo diversas razones, descartaron esta opción.

En 1911, con el llamado de Madero a tomar las armas, se funda el club pro-Madero. Junto con comitivas de, El Grullo y El Limón, se toma la plaza principal, cercado la zona de ataques. Esto no evita que los alrededores sean rodeados por bandoleros, entre ellos Zamora, y sangrientas batallas como la ocurrida en Ahuacapan.

Pero la guerra se empieza a enfriar y para 1916 se crea un club recreativo Deportivo, primero en la región, y en 1918, un señor de apellido Dieguez trae el primer automóvil, que después de venderlo a un lugareño se convierte en el primer trasporte colectivo de la ciudad. Al año siguiente, se reinstala el Banco Nacional de México, frente a al edificio de presidencia municipal.

Con los conflictos cristeros al margen de la región en 1927 y la declaración de la constitución en el mismo año, Autlán entra su época actual, y poco a poco se recupera de los daños en el tiempo. Dando como resultado esta la actual sociedad.

Bibliografía:

• Ernesto Medina Lima, Crónicas de Autlán de la Grana, Jalisco. 2da. Edición 2005, Jalisco México

• Ernesto Medina Lima, Bosquejo Histórico, Jalisco. 1da. Edición 2002, Jalisco México

¡Ya huele a petate!

Feb8 Por Luis Rangel García

En tiempos pasados la gente, al aproximarse el carnaval, decía: “…Ya huele a ponche y petate…”. Esta frase de algarabía usada hasta nuestros días tiene un significado propio.

En el carnaval, al ser una fiesta popular se acostumbraba servir a la gente. Para esto con algunos días de anticipación, se preparaba un tradicional poche, bebida hecha con frutas de la región que agregándole un buen vino y una buena mano preparadora, da esta sabrosa y singular bebida.

Como el ponche se fabricaba en varias casas de la ciudad bañaba sus calles de su olor tan peculiar, anunciaba que pronto habría que celebrarse otro carnaval. Pues se acostumbraba regalar esta bebida a lo largo de las fiestas: en bailes, recibimientos y corridas. Hasta que poco a poco, los refrescos y demás bebidas variadas, lo fue sacando del gusto popular.

La plaza de toros en los varios lugares en los que estuvo, por lo general era armada con adobe de barro semicosido, tablados largos de madera maciza; y para cubrir todo a manera de tapiz, anchos y elaborados petates.

Cada fin de fiestas, el coloso era desmantelado palmo a palmo y vuelto a construir algunos días antes de iniciar el carnaval. Por tal razón, cuando la gente veía traer varios petates para la construcción de la plaza y sentía en la nariz el fuerte aroma que tiene de nuevo, y combinado con el del ponche, sabía que el carnaval se acercaba. Y decía “¡Ya huele a ponche y petate!”

Bibliografía:
• Juan Manuel Gómez Sandoval, Cuentos autlenses, 1ra. Edición 1998, Jalisco México
• Foto álbum Autlán Siglo XX, Arturo D. Valencia Pelayo

Desde el reino de Capaya

Ene23 Por Luis Rangel García

De la monarquía de Coliman surgía un señorío al comenzar la costa. Un gobierno fundado por toltecas de unos 250 mil habitantes; que iba desde el señorío de Ameca al norte y noreste, hasta el Océano Pacifico al oeste. El pequeño reino autlense.

Desde antaño centro político de la región. El señorío de Autlán era conformado por varias comarcas como la de Cihuatlán, Cuahutitlán, Tuzin, Chacolan, entre muchas otras; rigiéndolas todas como gran Señor Tlatoani, Rey y Jefe del poderío autlense: el gran Capayan.

Capayan o Capaya, Rey Guerrero, quien gobernó Autlán desde algunas décadas antes y durante la guerra del Salitre, suceso histórico en el que se alió con el Rey Colimán y todos los señoríos de la región Chimalhuacana (Tonalá, Ameca, Zapotlan, ect.), para derrotar al los invasores Tarascos, venidos desde Michoacán a conquistar las lagunas saladas de Sayula, fuente de salitre para toda Chimalhuacán.

El último Tlatoani indígena que gobernó nuestro pueblo hasta la llegada de un invasor más poderoso venido del otro lado del Océano. Nuevamente aliado con Colimán y el estado Chimalhuacano, el reino de Autlán, comandado por su Monarca Capaya, ofreció dura batalla a las tropas del conquistador Alonso de Ávalos, representante del Virrey español.

Flechas y macanas de madera se cansaron de golpear armaduras y espadas de acero. Y el rey Capayan desapareció en el tiempo junto con lo milenario de su pueblo, que paso a formar parte de un nuevo reino, la Región de Ávalos.

Pero esa, es otra historia.

Bibliografía:

• Ernesto Medina Lima, Crónicas de Autlán de la Grana, Jalisco. 2da. Edición 2005, Jalisco México
• Juan Manuel Gómez Sandoval, Cuentos autlenses, 1ra. Edición 1998, Jalisco México