Joselito: quietud y fineza, una luz de esperanza

Joselito: quietud y fineza, una luz de esperanza

78 festejos como becerrista, 61 novilladas, 21 corridas, 125 orejas y 6 rabos son la carta de presentación del hidrocálido Joselito Adame, quien a su corta edad ha estado en las mejores plazas y alternado con importantes matadores. Considerado una luz de esperanza del toreo mexicano.

Comenzó su carrera en la escuela taurina de Aguascalientes donde ya se forjaba como una figura del toreo prometedora, después migró a la escuela taurina de Madrid donde su temple lo llevó rápidamente a ascender del grupo A al C; desde entonces ya había demostrado en diferentes plazas de lo que era capaz de hacer con el toro y la valentía y elegancia con la portaba el traje.

Pero para el diestro de Aguascalientes no todo ha sido fácil, el 7 de agosto del 2005 una imagen de él, con una grave cornada en el muslo derecho, le dio la vuelta al globo terráqueo, aun con esos inconvenientes, esa tarde cortó tres orejas y le dijo al mundo taurino que tenía el carácter para pisar cualquier plaza del mundo y así lo ha hecho. Tiempo después en la Plaza de Encarnación de Días, adquirió una herida en la axila izquierda para su colección.

Algunas de las plazas por las que ha desfilado y arrancado suspiros y admiración han sido Las Ventas, Arles, Orizaba, Méntrida, Nimes, Parentis-en-Born, Riobamba y desde luego en casa y muchas otras a lo largo de la República Mexicana y Latinoamérica.

Joselito Adame quien fue apadrinado por El Juli en su alternativa,  a alternado con importantes figuras del Toreo como Castella, Pablo Hermoso de Mendoza, Fernando de la Mora, Morante de la Puebla, José Tomás, Denis Lore y muchos otros, con quienes sin importar su corta edad les ha arrebatado las ovaciones del público.

El asistir a una corrida con Joselito Adame, es asistir a una fiesta de valentía de la inmovilidad de las zapatillas en la arena al paso del astado rosando el terno, tiene al público con el corazón en un hilo.

A cada capotazo el nerviosismo aflora, pues es bien sabido que le gusta arrimársele al toro y quedarse quieto, que lo disfruta y que siempre que entra a la plaza quiere cortar el rabo y quiere agotar los aplausos de los aficionados. Ver a Joselito es vivir con emoción la Fiesta Brava.

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