Lleno hasta al reloj. El carnaval de Autlán convoca a una fiesta multicolor en la que participan personas de distintos lugares de origen y residencia. La fiesta es mayor cuando la orgullosa Alberto Balderas se erige como una plaza de categoría que luce más con los tendidos llenos.
Y la también llamada Catedral del Jaripeo tiene jerarquía en estos juegos. Así se vivió en el ya séptimo tradicional toro de once en que se jugaron cinco toros de reparo de Sergio Pelayo Guzmán, de su rancho “El Salado”, de Autlán de la Grana, Jalisco. Además de otros cinco toros de reparo de Sergio Pelayo Brambila, de su rancho “El Aguaje”, de Autlán de Navarro, Jalisco.
En la música estuvo la Llano Grande y tendido y ruedo cargado de emociones de jaripeo.


































